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 Maestro Rafael Cordero

Siervo de Dios

(1790 - 1868)

 

 

 

 

Biografía

 

En octubre de 1790, nació en Puerto Rico el señor Rafael Cordero, un negro virtuoso, conocido como el "maestro de maestros". Era hijo de Lucas Cordero y de Rita Molina.

 

Desde joven mostró su amor hacia la enseñanza. El abandonó los placeres de la juventud y se dedicó a leer libros de temas religiosos y útiles. La pintura "San Antonio de Padua" de Campeche era la inspiración de Rafael Cordero y se ve  reflejado en ésta cita:"... aquella imagen, había sido el Patrono de la escuela de su padre, había inspirado su corazón para que se dediacase a la enseñanza, que la conservaba por eso y por ser obra maestra..."

 

El maestro de maestros se dedicó a la enseñanza gratuita por 58 años. Siendo en el 1810 cuando abrió su escuela. Allí educaba a mujeres o niñas de raza blanca y negra y a niños de raza negra,que no tenían los recursos para recibir una buena educación. Durante la época en la que el vivía las mujeres y los negros no tenían derecho a la educación.

 

El era un hombre muy noble y humilde. Nunca pidió al gobierno recompensa por sus méritos. La Sociedad Económica de Amigos del País le otorgó el premio de virtud que consistía en $100 dólares. Con la mitad del dinero el vistió, calzó y compró libros para sus alumnos más pobres. La otra mitad la dividió entre los limosneros de la ciudad. Su alma sentía un gran regocijo cuando hacía el bien. [Nunca aspiró a ser socio de esta asociación.! Rafael Cordero era muy feliz con sus discípulos. En su tiempo libre se dedicaba al oficio de tabaquero, con el cual sustentaba sus necesidades para vivir.

 

Un día llegó un pobre a la casa del maestro Rafael, cuando iba a almorzar. Al ver el triste y hambriento semblante del hombre y su vestido todo sucio, el Maestro decidió darle su almuerzo y ropa limpia. Cuando el mendigo se fue, besó la mano de Rafael en serial de agradecimiento. Sólo este gesto hizo que el maestro de maestros sintiera que había hecho el bien.

 

Hay ciertas costumbres que una vez son parte de tíse hace muy difícil dejarlas, y el señor Rafael tenía las suyas. "La virtud tiene sus reglas, la modestia sus principios, y cuando el hombre constante establece un sistema de vida, difícilmente se separa de él.

 

 El Maestro Rafael acostumbraba a llevar un pañuelo y con el murió. Nunca faltó a misa los días de fiesta. El vestía con una chaqueta azul que sólo usaba cuando se acercaba a la mesa eucarística y un sombrero de alpaca negro, pero siempre con su pañuelo a la cabeza.

 

El ilustre escritor y poeta puertorriqueño, Alejandro Tapia y Rivera fue discípulo del Maestro Rafael. Él le dedicó al maestro algunas líneas en la introducción de su obra EL BARDO DE GUANAMÍ.

 

Cuando Codero sintió que la muerte lo asechaba, llamó a Don Manuel Barazoain y a Don Fernando Sárraga, vocal y secretario, correspondientemente, de !a Junta de Instrucción Pública y les dijo:" Yo comprendo que está próxima la hora de mi muerte, que el Señor me llama; hace ocho días que no doy clases, esos niños necesitan el pan intelectual; yo no quiero lo que no es mió; descuéntenme ocho días que he dejado de dar clases, busquen otro maestro en mi lugar y rueguen por mi alma a Dios. El trató por todos los medios que aunque él muriera, los niños no quedaran sin una buena educación y lo logró.

 

Su humildad era tal que no quería que lo reconocieran luego de su muerte. Este deseo se ve reflejado en esta cita: "Yo no escribo nada en esta vida, porque no quiero recordar hoy el bien que hice ayer: mis deseos son que la noche borre las obras meritorias que he podido hacer durnte el día."

 

El Maestro Rafael Cordero murió el 5 de Julio 1868. Murió como había vivido, con la religión en sus labios y el corazón lleno de fé. Su obra nunca morirá, siempre estará presente en nuestra memoria.

 

" El genio y la virtud no tienen clase, color, ni condición

 

 

En Ruta a la Beatificación el Maestro Rafael

jueves, 14 de agosto de 2003

PUERTO RICO, un país donde todavía hay vestigios de racismo, inició el proceso para tener un santo negro.

Ayer la Arquidiócesis de San Juan anunció que inició el proceso para beatificar al maestro Rafael Cordero, recordado a través de la historia por sus aportaciones a la educación y a la integración racial y social del país durante el siglo 19.

"Ese rescatar la memoria histórica del paso de Dios sobre nuestras tierras nos lleva al reconocimiento del testimonio luminoso de fe del maestro Rafael Cordero cuya alma estaba esclarecida por esplendores evangélicos", dijo el Arzobispo de San Juan, monseñor Roberto González.

Explicó que el Papa Juan Pablo II pidió a todas las iglesias católicas a través del mundo que identificaran personas que hayan sido ejemplos de fe, razón por la cual se identificó a Cordero.

Con el anuncio, de ahora en adelante se le designó con el título eclesiástico "Siervo de Dios" que precede del de beato, que a su vez, es el paso previo a la canonización para que se conviertan en santos de la Iglesia Católica.

"La vigencia del Siervo de Dios, el Maestro Cordero, es su ejemplo de castidad, caridad, de amor y servicio desinteresado. Además es un reconocimiento de la Iglesia Católica de las virtudes de un hombre negro puertorriqueño y me gustaría pensar que nuestro pueblo afropuertorriqueño se sentirá de manera especial, orgullosos de este hecho", agregó González.

El Abad Oscar Rivera, quien también dirigió el proceso de beatificación del laico Carlos Manuel Rodríguez, es el postulador de esta obra. También se anunció que ya se seleccionó una comisión histórica que investigará documentos sobre la vida del Maestro Cordero para sustentar que él fue ejemplo de virtudes cristianas. Esa comisión incluye a historiadores, religiosos y personalidades de la sociedad civil, incluyendo a miembros de la Comisión para la Igualdad Racial.

Rivera explicó que este proceso será complicado y largo porque se basa en documentos históricos, en investigación en archivos y porque no tienen testigos a los que entrevistar, como sucedió en el caso del beato Carlos Manuel Rodríguez.

Dicha beatificación se inició en el 1992 y culminó en el 2000, pero el Canciller del Arzobispado, Padre Carlos Pérez, se siente optimista a que el proceso del Maestro Cordero sea breve. Agregó que El Vaticano le da prioridad a los casos de candidatos a beatos que sean negros, indígenas o de América Latina para demostrar que la santidad va más allá de ser blanco y europeo.

Al nivel local, el proceso del Maestro Cordero va a la par con otros dos iniciados en otras regiones del país. La Diócesis de Ponce inició el camino para lograr la beatificación de la Madre Dominga mientras que la Diócesis de Arecibo hizo lo propio con el Padre Aníbal Reyes. En la Arquidiócesis de San Juan también se evalúan otros posibles candidatos como el padre Pedro María Berríos, el Monseñor Antulio Parrilla y el obispo Alejo de Arizmendi, según se informó.

Más allá de enseñar a otros, el Maestro Cordero fundó en el 1810 en San Juan la primera escuela en donde hubo una integración racial real en América, un concepto que llegó a Estados Unidos más de dos siglos después.

Cordero nació en el 1790 y fue un negro liberto, hijo de antiguos esclavos. Fue tabaquero para poder subvencionar la escuela en la que enseñó a leer y a escribir a niños blancos y negros, ricos y pobres, en una época en que predominaba la separación de clases.

 

Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico
 

 

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