LA MUERTE DE SENTIDO COMÚN
Cortesia: Beverly
T. Bachetti
Autor: Desconocido
Lloramos la muerte de un querido amigo, Sentido Común, que ha
estado entre nosotros durante muchos años. Nadie sabe a ciencia
cierta cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su
nacimiento hace mucho que se han perdido en los vericuetos de la
burocracia.
Será recordado por haber sabido cultivar lecciones tan valiosas
como que 'hay que trabajar para poder tener un techo propio
sobre la cabeza', 'que se necesita leer todos los días un poco',
'saber por qué los pájaros que madrugan consiguen lombrices', y
también por reconocer la validez de frases tales como 'la vida
no siempre es justa', y 'tal vez haya sido yo el culpable'.
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas ('no
gastes más de lo que`ganas') y estrategias parentales confiables
('los adultos, no los niños, están a cargo').
Su salud comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron
reglas bien intencionadas pero ineficaces: informes respecto de
un niño de seis años acusado de abuso sexual por haber dado un
beso a una compañera de clase; adolescentes que debieron irse a
otro colegio por haber denunciado a un compañero distribuidor de
droga, y una maestra despedida por reprender a un alumno
indisciplinado, sólo hicieron que empeorara su condición.
Sentido Común perdió terreno cuando los padres atacaron a los
maestros sólo por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron:
disciplinar a sus ingobernables hijos.
Declinó aún más cuando las escuelas debieron requerir un permiso
de los padres para administrar una aspirina, poner protector
solar o colocar una curita a un alumno -aunque eso sí, no podían
informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería
abortar.
Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez
Mandamientos se convirtieron en material risible, algunas
iglesias en negocios y los criminales empezaron a recibir mejor
trato que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe que uno ya no pueda
defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón
pueda demandarnos por agresión; y que si un policía mata a un
ladrón, incluso si éste estaba armado, sea inmediatamente
investigado por exceso de defensa, cuando no acusado de gatillo
fácil.
La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres,
Verdad y Confianza, la de su esposa Discreción, la de su hija
Responsabilidad y la de su hijo Raciocinio.
Lo sobreviven sus tres hermanastros: Conozco Mis Derechos, Otro
Tiene la Culpa, y Soy Una Víctima de la Sociedad.
No hubo mucha gente en su funeral porque muy pocos se enteraron
de que se había ido.
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