COSAS DE POLíTICOS
Cortesia: Sr
Carlos J. Ramos Mattei
Autor: Desconocido
Un día, mientras caminaba por la calle, un dirigente de un
importante
partido político es trágicamente atropellado por un camión y
muere.
Su alma llega al paraíso y se encuentra en la entrada a San Pedro
en persona. "Bienvenido al paraíso, -le dice San Pedro-. Antes de
que
te acomodes, parece que hay un problema. Verás, muy raramente un
alto
político ha llegado aquí y no estamos seguros de qué hacer
contigo.
Lo que haremos será hacerte pasar un día en el infierno y otro en
el
paraíso, y luego podrás elegir dónde pasar la eternidad."
Y con esto San Pedro acompaña al político al ascensor y baja, baja
hasta el infierno.
Las puertas se abren y se encuentra justo en medio de un verde
campo de golf. A lo lejos hay un club y de pie delante de él están
todos
sus amigos políticos que habían trabajado con él, todos vestidos
con
traje de noche y muy contentos. Corren a saludarlo, lo abrazan y
recuerdan los buenos tiempos en los que se enriquecían a costa del
pueblo.
Juegan un agradable partido de golf y luego por la noche cenan
juntos en el
Restaurante Gourmet del club con langosta. Comparten la noche con
hermosísimas y liberales jovencitas.
Se encuentra también al Diablo, que de hecho es un tipo muy
simpático y se divierte mucho contando chistes y bailando. Se está
divirtiendo tanto que, antes de que se de cuenta, es ya hora de
irse. Todos le dan un
apretón de manos y lo saludan mientras sube al ascensor. El
ascensor sube, sube, sube, y se reabre la puerta del paraíso donde
San
Pedro lo está esperando.
"Ahora es el momento de pasar al paraíso." Así que el político
(inescrupuloso, ciertamente), pasa las 24 horas sucesivas pasando
de nube en nube, tocando el arpa y cantando. Antes de que se de
cuenta, las 24 horas ya han pasado y San Pedro va a buscarlo.
"Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora
debes elegir tu eternidad."
El Hombre reflexiona un momento y luego responde: "Bueno, el
paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el
infierno."
Así que San Pedro lo acompaña hasta el ascensor y otra vez baja,
baja, baja, hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se
abren
se encuentra en medio de una tierra desierta cubierta de
excremento y
desperdicios. Ve a todos sus amigos vestidos con trapos,
recogiendo
los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo
alcanza y
le pone un brazo en el cuello.
"No entiendo, -balbucea el político-. Ayer estuve aquí y había
lindas mujeres, un campo de golf y un club, y comimos langosta y
caviar, y
bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un
terreno desértico lleno de porquerías..., y mis amigos parecen
unos
miserables."
El Diablo lo mira, sonríe y dice:
"Ayer estábamos en campaña. Hoy..., ya votaste por nosotros..."