Editorial

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Sobre la Presente Situación Social que Vivimos

en Puerto Rico

Puerto Rico se encuentra hoy en una gran encrucijada donde coinciden las aspiraciones políticas y la responsabilidad y valores que definen a todo puertorriqueño. Ante los eventos que han ocurrido en las últimas semanas, ningún miembro de nuestra sociedad, creyente o no creyente puede ignorar los comentarios vertidos en el chat del Sr. Gobernador. Los mismos son una muestra clara del pensamiento del Gobernador y de su equipo íntimo de trabajo. Cegados por la política, manifiestan lo que el poder por el poder en sí mismo es capaz de cuajar en la interioridad del ser humano. Pero, peor aún, claramente demuestra que la persona que el pueblo eligió en las urnas para conducir su destino en momentos de gran dificultad, simplemente desprecia y está lleno de prejuicios contra las personas que juro proteger y defender.

Cuando una persona admite un error siempre está dispuesta a asumir las consecuencias de sus actos y la seriedad de las consecuencias son directamente proporcionales a la gravedad del error cometido. No hay conversión ni perdón sin responsabilidad. El Sr. Gobernador se ha descalificado a si mismo porque luego de haber pedido perdón continúa actuando como si no hubiera pasado nada y peor aún, se coloca sobre los demás cuando pasa juicio y solicita la salida de miembros de su equipo que participaron del chat porque habían cometido un error, pero este juicio no le aplica a él porque él fue elegido por el pueblo. ¡Que gran soberbia!


Conviene por el bienestar de todos que renuncie a su posición y verdaderamente tome tiempo para autoevaluarse y buscar la ayuda necesaria para mejorar como persona. Todos estamos llamados a la conversión y al cambio, el Sr. Gobernador no es la excepción. Pero en esta encrucijada que vivimos, cuidado con los lobos vestidos de ovejas que hoy piden a gritos la salida del Sr. Gobernados por aspiraciones políticas. Tenemos que abrir los ojos y aprender a evaluar y elegir a nuestros líderes fuera del frenesí partidista que ha dirigido nuestro país por tantos años.


Rescatemos los valores cristianos, aprendamos a respetar al prójimo y, sobre todo, vivamos estos valores para que podamos definir un mejor Puerto Rico. Que Dios nos bendiga a todos y que sobre todo toque el corazón del Gobernados para que salga con dignidad, encuentre la paz y nos permita continuar trabajando por un mejor Puerto Rico.

 

Pablo M. Avilés

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