Carta del Prior General con Motivo de la Entronización de la

Virgen del Carmen en la catedral de San Juan.

 

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PRIORE GENERALE DEI CARMELITANI

VIA GIOVANNI LANZA, 138 - 00184 ROMA (ITALIA)

  

Doña Isabel Cintrón Moscoso

Moderadora Nacional de la TOC

PUERTO RICO

 

 

            Roma, 9 de agosto de 2016

 

 

            Estimada Doña Isabel:

            Hermanos y hermanas de la TOC de Puerto Rico:

             He tenido conocimiento de la solemne Coronación y Entronización de la antigua y venerable imagen de la Virgen del Carmen de San Juan de Puerto Rico que tendrá lugar, Dios mediante, el próximo día 14 de agosto. Me uno de corazón a vuestra acción de gracias al Señor por este evento tan importante y significativo para toda la familia carmelitana en esa querida tierra puertorriqueña.

             Por ello, hago extensiva mi felicitación a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan, a quien he tenido ocasión de saludar en diversas ocasiones y a quien agradezco su atención paterna a los diversos grupos carmelitas de la Arquidiócesis y a quien deseo todo lo mejor para su servicio pastoral. Que la Virgen del Carmen, estrella del mar, le guíe siempre en ese importante ministerio eclesial. Cuente con nuestro afecto y nuestra oración. Y también, a D. Benjamín Pérez Cruz, rector de la Santa Iglesia Catedral, quien ha sido una pieza clave para la recuperación de esta entrañable devoción.

             Felicito también a todas las comunidades de la Tercera Orden del Carmen de Puerto Rico y a la Cofradía de la cual nacieron. Que la imagen que vais a coronar sea la verdadera reina de vuestros corazones, de vuestras familias y de vuestra vida. Coronar una imagen de la Virgen no es una ceremonia obsoleta y nostálgica; es un signo profético de cómo el Señor corona a los sencillos (Et humiles victoria ornat… como proclama el Salmo 149, en la versión de la Vulgata) y de cómo la humanidad que camina entre sufrimientos, dificultades, y entre todo tipo de vicisitudes, llega en María a la meta final, a la salvación en Cristo. Coronar una imagen de la Virgen nos lleva a contemplar el misterio de la salvación en Cristo y, por tanto, nos hace más humanos, más solidarios, más compasivos y misericordiosos, como está pidiendo el Papa Francisco a toda la Iglesia, especialmente en este año jubilar.

             El Papa San Juan Pablo II lo señalaba, con palabras sencillas pero muy hermosas, en una audiencia en Castel Gandolfo en agosto de 1981:

 Fijando la mirada en el misterio de la asunción de María, de su coronación en la gloria, aprendemos cotidianamente a servir. Servir a Dios en nuestros hermanos. Expresar en actitud de servicio la “realeza” de nuestra vocación cristiana, en cada estado o profesión, en todo lugar y en todo tiempo. Traducir en la realidad cotidiana mediante tal actitud de servicio la petición “venga tu Reino” que elevamos todos los días en la oración del Señor al Padre

             Ojalá que María, la Virgen del Carmen, Nuestra Madre y Hermana como nos gusta llamarla a los carmelitas desde tiempos inmemoriales, os ayude a vivir vuestra fe con ese espíritu de servicio y de generosidad, en medio de los avatares de la vida social, laboral, familiar, etc., como corresponde a los laicos carmelitas.

             Quiero también felicitar con afecto fraterno a los religiosos carmelitas del Comisariado de las Antillas que han ayudado a divulgar esta devoción durante casi un siglo y que siguen hoy al servicio generoso de las iglesias locales de Puerto Rico, como he podido comprobar con gozo en diversos viajes a vuestra amada tierra y especialmente al P. Luis Mª Miranda Rivera O. Carm., Delegado Nacional para la Tercera Orden del Carmen de Puerto Rico. Asimismo, hago extensiva esta felicitación a las carmelitas de vida activa pertenecientes a la querida congregación de las Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo que llevan a cabo un extraordinaria labor social y espiritual en vuestra nación.

             Por último, quiero felicitar a las monjas carmelitas contemplativas o “de clausura”. Sería muy largo destacar aquí la importancia que ellas han tenido en la historia del Carmelo en Puerto Rico. Los dos monasterios, Trujillo Alto y Mayagüez, son el motor escondido del Carmelo puertorriqueño. En el silencio de la vida claustral y en el anonimato, ellas consagran a sus vidas a María, la Reina a la que hoy vais a coronar. Por ello, todo el Carmelo tiene una deuda de gratitud con estas mujeres, cuya vida se convierte en un signo del amor y de la ternura de Dios por todos los seres humanos. 

            Me hubiera gustado mucho acompañaros en un día como éste, pero me ha resultado imposible por diversos compromisos. Ese día estaré en Brasil, en la ordenación episcopal de un hermano carmelita, pero me uno en la oración, en la acción de gracias y en el gozo a vuestra celebración. Que María sea la Reina del Carmelo puertorriqueño. ¡Muchas felicidades y que el Señor os bendiga siempre!

             Con afecto

 

Fernando Millán Romeral, O.Carm.

Prior General