Sta. María Magdalena de Pazzi

Ficha 1


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vida y magisterio místico


Estas fichas que son el material escrito de este curso especial titulado: Sta. María Magdalena de Pazzi: vida y magisterio místico. El propósito de este curso es dar una noción introductoria y panorámica a la figura y espiritualidad de esta gran maestra del Carmelo de la Antigua Observancia, mal llamado calzado. Es importante señalar que en el 2016 la Orden del Carmen celebra los 450 años del nacimiento de la estática virgen Santa María Magdalena de Pazzi.

 

Perfil biográfico: Infancia e inicio de su vida religiosa

 Trasfondo familiar e infancia:

 

Nuestra Santa perteneció a una de las familias más influyentes y nobles de la ciudad de Florencia, la familia Pazzi[1]. Esta familia es recordada por su papel protagónico en la famosa conjura de los Pazzi (1478), en la cual ellos conspiraron contra la poderosa familia Medici que dominaba la política de la ciudad. Los Pazzi tuvieron que pagar su osadía de retar a la familia Medici con el exilio de la ciudad durante algún tiempo.

 

Descendiente de esta familia es Camilo de Pazzi, que hacia el 1559 se casa con María di Lorenzo Buondelmonti, también de familia ilustre. De este matrimonio nacerán 4 hijos entre los que está la santa.  

 

El 2 de abril de 1566 nace nuestra santa la cual en pocos días recibe las aguas bautismales y el nombre de Catalina, en honor de la abuela materna. 

 

Catalina creció en un ambiente donde se conjugaba la vida social propia de una familia noble con una profunda vivencia de la vida cristiana. Su familia era acompañada        espiritualmente por los Padres de la Compañía de Jesús[2].

 

Lucrecia, como también la llamaban sus familiares para distinguirla de su abuela, se caracterizó por tener un temperamento sensible y abierto a todos. Durante los veranos que su familia iba a su villa a los pies de Parugiano, ella se dedicaba a impartir catequesis a las niñas del lugar. Siempre sintió pasión por entregarse a los demás en las diversas etapas de su vida.

 

Desde muy niña Catalina empezó a tener sensibilidad por lo sobrenatural. Los primeros biógrafos señalan que cuando su mamá venía de comulgar en Misa que la niña se lanzaba a los brazos de su madre porque ella tenía el perfume de Jesús. También hay que señalar que los juegos de Catalina con sus hermanos dejaban intuir su futura vocación, jugaban a celebrar Misa o a ser ermitaños.

Inmediatamente aprendió a leer, se dedicaba a leer el Símbolo de San Atanasio[3], el cual le dejó fascinada con el misterio de la Trinidad. A los 8 años pasó al monasterio de la rama femenina de la Orden de Malta, donde fue educada junto con otras jóvenes nobles. Allí el 25 de marzo de 1576 hizo la primera comunión. El jueves santo de ese año, un 19 de abril hizo promesa de permanecer virgen para siempre por su Jesús.

 

Hacia 1580 su padre es destinado como gobernador de Cortona, confían a Caterina al monasterio de San Giovannino donde había estudiado mientras dura la ausencia de sus padres. Allí pasó un tiempo de tensiones con esa comunidad por la vida relajada que llevaban; parece ser que sus padres la sacaron de allí. Luego con el tiempo siguió madurando su vocación religiosa.

 

Entrada y noviciado en el Carmine de Santa María degli Angeli:

Nuestra Santa entrará en el primer Carmelo femenino, el monasterio de Santa María degli Angeli. Los orígenes del monasterio se remontan a mediados del siglo XV; cuatro mujeres florentinas pidieron el hábito de la Orden del Carmen  donde se convirtieron en uno de los primeros focos del Carmelo femenino. En la práctica es el primer Carmelo femenino. Hacia 1452 esta comunidad junto con el Beato Juan Soreth piden al papa la aprobación de este estilo de vida, recibiendo la bula Cum Nulla, recibiendo así la aprobación de las monjas carmelitas y la afiliación de laicos a la Orden, la futura Tercera Orden del Carmen. La comunidad se instaló en el barrio de San Frediano cerca del Carmen de Florencia[1].

 

Cuando Catalina tomó la decisión de entrar en el monasterio tuvo que enfrentar la oposición de sus padres, pero terminaron cediendo. Catalina escogió el monasterio de Santa María degli Angeli por la práctica de la comunión frecuente, rara en esa época, y por la devoción a Ntra. Santísima Madre.

 Catalina entra en el monasterio hacia el adviento de 1582, casi dos meses después de la muerte de Santa Teresa de Jesús en Alba de Tormes. En menos de dos meses recibe el hábito el 30 de enero de 1583, dando inicio a su noviciado y recibiendo el nombre de Sor María Magdalena.

Catalina al fin alcanza lo que tanto anhelaba: seguir a Jesús, retirada, alejada del mundo y vivir sólo para Él. El proceso de formación en Sta. María de los Ángeles duraba entre 6 a 9 años para ser una carmelita completa. El noviciado duró alrededor de dos años, y sabemos muy poco de ese período. A primeros del mes de marzo de 1584 nuestra joven novicia se enferma gravemente; muchos médicos importantes de la ciudad van a tratarla pero no dan con la enfermedad. Hoy día se cree que eran síntomas de tuberculosis. Mientras su cuerpo decaía día tras día, su espíritu empieza a reflejar la luz que recibe del crucifijo que tiene al pie de su lecho.

Los superiores, temiendo que no viviese mucho tiempo, le concedieron hacer su profesión en artículo mortis. El 27 de mayo de 1584, fiesta de la Santísima Trinidad, sor María Magdalena es llevada al coro en una camilla. Allí participa de la Eucaristía, luego emite su profesión religiosa con gran simplicidad desde su camilla delante de la comunidad. Tenía entonces 18 años.

Luego fue llevada a la enfermería donde continuó sufriendo de fiebres, fuerte tos y dolores. Un día las hermanas encargadas de la enfermería la dejaron sola, y dejaron de escucharla toser por espacio de un Ave María. Cuando la enfermera se le acerca, encuentra a nuestra santa radiante y en pleno éxtasis. Las hermanas que contemplaron el episodio describen el rostro de Sor Magdalena como uno majestuoso, y con los ojos fijos en el crucifijo, nada que ver con su faz demacrada por la enfermedad. El éxtasis duró unas 2 horas, luego regresó en sí y volvió a su estado de enfermedad. Podríamos decir que es el inicio de sus experiencias místicas en público, cosa que la acompañará gran parte de su vida hasta pocos años antes de su muerte.

Espiritualidad

Manuscritos y experiencia mística:

Ante el inicio de los fenómenos místicos de la joven profesa la comunidad consulta la situación con su capellán, que es el regente del monasterio, y acuerdan dedicar varias hermanas a recoger aquello que Sor Magdalena dijese o hiciese durante sus éxtasis. Se le pidió a la joven carmelita que dijese cuanto el Señor le revelase a su maestra de novicias. Para ella no fue nada fácil, pues no quería en lo absoluto llamar la atención de la comunidad.

Santa María Magdalena se sometió en todo a la autoridad de sus superiores que querían discernir la autenticidad de sus experiencias místicas. A partir de la primera experiencia estática de Sor Magdalena, las carmelitas de Santa María degli Angeli se dedicaron a copiar con celo las vivencias espirituales de nuestra santa. Gracias a esos escritos podemos conocer el contenido teológico de sus éxtasis, algunos de ellos muy novedosos y poco conocidos.  

El primer volumen de manuscritos correspondería a la obra I Quaranta Giorni[1] que comienza con el primer rapto que tuvo inmediatamente después de emitir su profesión y regresar a la enfermería. Seguido de otros éxtasis hasta la fiesta de la Asunción de María, donde tuvo una particular percepción de la dignidad de María. Todo el contenido de los éxtasis de ese período, desde finales de la primavera hasta el verano de 1584, está recopilado en esta obra de Los Cuarenta Días.  

Es importante señalar que estos fenómenos místicos se dieron durante el padecimiento de lo que se cree era una tuberculosis bastante severa, donde la Santa no dejó de padecer de tos severa, fiebres y episodios de hemoptisis[2]. Sor Magdalena dejaba de sufrir de su enfermedad cuando sufría los raptos. Dicen las testigos que su faz cambiaba y parecía que en esos momentos hubiese recobrado la salud. 

Sor Magdalena sufrió de su enfermedad hasta el 16 de junio de 1584, cuando fue curada milagrosamente por la intercesión de la Beata María Bagnesi[3], terciaria dominica. La Beata María Bagnesi había sido hija espiritual del capellán del monasterio, y su tumba estaba en el monasterio de las carmelitas. Después de su curación no quedó rastro de la enfermedad.

Experiencia de I Quaranta Giorni y el amor divino:

El manuscrito de I Quaranta Giorni tiene como particularidad que los éxtasis que recoge siempre están muy relacionados con la liturgia del día en que ocurrieron. En ellos vemos cómo Jesús le explica a su nueva esposa Sor Magdalena el sentido de diversos pasajes de la liturgia del día, tanto de las Sagradas Escrituras como de textos patrísticos. Hay también que señalar que sólo nos centraremos en la experiencia del amor en este volumen, ya que también tiene una inmensa diversidad de temas como: la vida consagrada, la bondad de Dios y la ingratitud de los hombres, Jesús puente entre el cielo y la tierra, Luz y Pastor, Rey de los mártires, el ángel custodio, la Eucaristía, la gracia, la Virgen, la Pasión del Señor, entre otros. El tema que más destaca es el amor de Dios en diversas manifestaciones.      

Sor Magdalena, al igual que el personaje bíblico, es una mujer profundamente enamorada del maestro, decidida a seguirlo. La vía para el seguimiento del Maestro no es otra que el amor. Recordemos que la Sagrada Escritura nos revela constantemente que “Dios es amor”[4]. Revela además, que ese Dios que ama ha asumido nuestra condición humana, revistiéndose de un rostro humano para facilitar aún más su cercanía con los hombres, todo ello por medio de Cristo, Verbo encarnado. Para Sor Magdalena, Jesús es el esposo, entroncando así con la gran tradición bíblica del Antiguo y Nuevo Testamento, donde se utiliza la imagen literaria esponsal para describir la relación de Dios con su pueblo, los místicos harán lo mismo con la relación alma con Dios.

En los éxtasis recogidos en los Cuarenta Días, podemos observar una Magdalena que vive su relación con Dios como el primer amor. Muchos de los éxtasis, en lugar de dar un contenido teológico profundo de la caridad, nos muestran una relación apasionada entre Sor Magdalena y Jesús-Amor. Es tan humana que cabe citar a Divo Barsotti: “No sería amor si Dios no elevase al alma a una cierta igualdad con Él. El alma vive en el encuentro con el Amado, el puro juego del Amor”. 

Hay que añadir que según van pasando los encuentros estáticos, nuestra Santa profundiza en el conocimiento de su Amado, de manera que en cierta medida, su experiencia mística se va teologizando paulatinamente. Esto lo notamos cuando empieza a llamar a Cristo: Verbo. Usa ese nombre con toda la riqueza teológica que conlleva.

Selección de textos de I Quaranta Giorni:


1) Amor, amor, amor, jamás terminaré de llamarte amor:


amor no amado ni conocido por ninguno,
oh amor mío, júbilo de mi corazón, tú eres mi amor.
Amor, amor, tú ríes, tú lloras, tú gritas y callas.
Oh Jesús, mi amor, digo que eres loco de amor, oh Jesús mío.
¡Oh Amor, tú eres todo amable y alegre, amor!
Antigua y nueva Verdad.
¡Amor, amor, tú recreas y confortas, amas y unes, amor!
¡Amor, eres pena y refrigerio, eres fatiga y reposo,
muerte y vida, eres amor!
Amor, amor, tú eres sabio y sereno, alto y profundo amor.
¡Amor, amor, tú eres admirable, inexpugnable,
incontenible, eres incomprensible, amor!
(QG, 136-137)

2) Éxtasis del 6 de julio de 1584


El amor Jesús, el cual siempre yo llamo amor, decía:
-¡Oh esposa mía, yo te he llamado tanto y tú no me has respondido!
Y yo le respondí:- ¡Yo te he buscado tanto y tú no te has dejado encontrar, amor mío!
Decía Jesús-Amor:- ¿Sabes, amor, por qué no me has encontrado? Porque no me has buscado bien.
Y yo respondí:- ¿Sabes, amor, por qué no te he respondido? Porque tú no me has llamado tan fuerte que yo te oiga.
El Amor-Jesús decía:- Búscame bien, esposa mía, y me encontrarás.
Yo respondí: Grita fuerte y yo te escucharé.
Decía el Amor-Jesús:- A ti, a ti te toca buscarme esposa mía.
Y yo por la impaciencia del amor, dije: -Amor, tú sabes bien que has dicho que quien más tiene, más debe dar. Entonces, teniendo tu más que yo, tú debes dar. Sabes bien que eres más potente, más rico y más fuerte que yo, y aún sabes que amas más que yo.
Tú dices que eres la Verdad.
Por lo tanto, si has dicho eso, amor, hubieses dicho la verdad. Y si eso es la verdad, te toca a ti, porque eres más potente y fuerte de lo que yo soy. Llámame tan fuerte que sienta tu voz.
Entonces, Él pronto comenzó a decir:
-Ven, ven paloma mía, hermosa mía, ven.
Y toda me uní a Él; y así unida a Él teníamos juntos un coloquio dulcísimo, como lo hace un amigo con otro, del cual yo no sabría siquiera decir un mínimo, que
dije bien esto cuando me encontré así unida con Él:
-Ahora te he encontrado, amor mío, ahora estoy contenta que yo estoy unida contigo, amor.
(QG, 235-236)


Preparado por: Christian C. Hernández Rosado, TOC
Comunidad TOC de Santa Teresita, San Juan, Puerto Rico
Provincia O.Carm.: Aragón, Castilla y Valencia-Antillas

 


[1] La traducción del apellido Pazzi del italiano al castellano significa: “locos”. La traducción seria la familia de los locos. 

[2] Conocidos como los Padres Jesuitas.

[3] Símbolo de San Atanasio: Es un texto donde se recogen las verdades de nuestra Fe, en particular el misterio de la Trinidad. Se atribuye a San Atanasio de Alejandría. Tuvo una gran difusión en la Iglesia Occidental y en la Iglesia Oriental, incluso se utilizó en la liturgia en distintas tradiciones litúrgicas. 

[4] Convento de los Carmelitas A.O., los únicos que había en la ciudad, ya que la descalcés apenas si había salido de España. 

[5] Traducido al español sería: Los cuarenta días.

[6] Toser sangre, propio de personas que sufren tuberculosis.

[7] La Beata María Bagnesi es una de las figuras principales de la espiritualidad de la Florencia de la época. En cierta medida podemos decir que su magisterio espiritual influyó mucho en la vida espiritual del monasterio de Santa María degli Angeli. Es importante señalar que Santa María Magdalena de Pazzi recibirá mucha influencia de la Orden de Predicadores. Nuestra Santa se siente hija espiritual de Santa Catalina de Siena, es curada por la intercesión de la Beata María Bagnesi y también gozó de la amistad epistolar de Santa Catalina de Ricci. Todas las mencionadas son dominicas. Hay que añadir que en la Florencia de la época todavía pululaba cierto aire de reforma espiritual, producto de la predicación de Fray Jerónimo de Savonarola, O.P., tendencia que se manifiesta en la espiritualidad de nuestra carmelita.

[8] 1 Jn 4,16.